Tras los primeros días de la
Semana, nuestra Casa se fue preparando, con trabajos manuales, como nuestra
preciosa “Hermandad (de papel)” que alguno llamó… “de los Sagrados Corazones”
y el montaje del Viacrucis. Así como con
celebraciones que nos ayudaron a crear el ambiente propio del Jueves y Viernes Santo, en vísperas de los Oficios
de estos días, con el Monumento en nuestra Capilla y el Vía Crucis del Viernes
Santo.
Hasta llegar con gozo y esperanza
a la tarde del Sábado Santo, en la que ya el resplandor de la luz del Cirio
Pascual y el colorido de las flores comenzaban a dar otro toque de color y
música a nuestra Casa… así nos adentramos en la gran Vigilia Pascual, ensayando
los cantos y preparando con mimo los paneles de Resurrección, hasta llegar a celebrar
la Eucaristía del Domingo de Resurrección llenos de gozo y alegría.
¡Que Jesús nos conceda siempre
vivir con esperanza y fe en nuestra vida!